Turismo de
aventura
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Libardo Fernández Quintana (*) /Miércoles, 12 Febrero 2014
En los actuales momentos la
situación que reina en el país en todo lo relacionado a la adquisición de
divisas, quedó demostrado, por parte del gobierno, que su escasez es extrema,
lo que quedó muy manifiesto con la suspensión de la subasta de estas dos
últimas semanas, cuando se había comprometido a hacerlo cada semana, so
pretexto de estabilizar la moneda y darle un golpe certero al paralelo,
quedando demostrado que todo era un bla bla bla, es decir, pura coba y ya no
pueden ocultar lo que es de conocimiento público, que es que el gobierno está
quebrado.
Por lo anterior es que al
venezolano tiene que olvidarse, por el momento, de viajar a países que estén
más allá de nuestras fronteras, pues corren el riesgo de quedar empeñados con
las cuentas de los hoteles al no pasarles la tarjeta, pues no es garantía para
nadie que el gobierno cumpla y esto lo está demostrando con las aerolíneas, que
a pesar de la presión que están haciendo para que le reconozcan la deuda, no
consiguen que el Estado les cumpla y lógicamente que no lo van a conseguir,
porque no hay divisas, aunque maduro diga lo contrario, pero ya nadie le cree.
Por lo que al venezolano solo le
queda es hacer turismo de aventura internamente, corriendo el riesgo de perder
lo poco que tiene, ya que si se arriesga de viajar por la carretera del llano
desde el distribuidor La Viuda hasta Pariaguán y desde Santa María de Ipire
hasta Los Dos Caminos les garantizo que llegarán con los riñones destrozados y
con el carro sin tren delantero y carrocería desajustadas, debido a lo
deteriorado de la vía. Es inconcebible que en un Estado petrolero, con la mayor
reserva de asfalto, tenga unas vías tan deterioradas que desdicen mucho de un
sistema socialista que cada día clama que para ellos lo primordial es el ser
humano, lo que se desdice con la realidad y la gran mayoría manifiesta que
sería muy importante que se invitaran a todos los gobernadores, diputados y
concejales de los estados y municipios ubicados a todo lo largo de estas
arterias viales y montarlos en la parte de atrás de un volteo y pasearlos tan
solo a una velocidad de 60 kilómetros/hora para que sufran en carne propia lo
que padecen los miles de usuarios que tienen la necesidad de utilizar estas
vías, que además de lo deteriorado de las mismas se exponen a la inseguridad
reinante, es decir, caer en las redes del hampa, quienes no tienen
consideración ni mucho menos preferencia por afectos ideológicos, sino lo que
persiguen es apropiarse de sus pertenencias.
Luego de pasar por el viacrucis
de las vías, está condenado a hacerle frente a otra realidad y es lo
relacionado con el estado y los servicios que ofrecen los hoteles, los que en
su gran mayoría carecen de los requerimientos mínimos para su funcionamiento,
pero que cobran como si fuesen de cinco estrellas. Todo esto sucede por el
simple hecho de contar con un Ministerio del Turismo cuyo representante no sabe
ni dónde está parado y es una institución que desde hace años no supervisa ni controla
nada referente al estado y funcionamiento de toda la infraestructura hotelera
del país, por lo que nadie se explica el papel que cumple y recomiendan más
bien eliminarlo.
Ciudad Guayana hoy más que nunca
lamenta la situación de abandono en que se encuentran las vías del país y la
infraestructura hotelera y recomienda al Gobierno nacional abocarse a subsanar
todas estas anomalías, si quiere que sus hijos hagan un verdadero turismo
nacional y así disminuir la demanda por divisas para viajar al exterior,
consiguiendo con esto que se quiera más lo nuestro, sin olvidar que Venezuela y
Guayana somos todos.
(*) Presidente de Gente por
Guayana A.C.

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