Ciudadano
alcalde, solo cumpla
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Libardo Fernández Quintana /Viernes, 20 Junio 2014
En cuestión de días se
conmemorará otro aniversario de Ciudad Guayana. Urbe que en un pasado cercano
gozaba de ser una de las ciudades mejor planificada y desarrollada del momento,
pero solo bastó que llegara al gobierno esta robolución trasnochada, conformada
por resentidos y desadaptados sociales para acabar con el esfuerzo y la ilusión
de todos aquellos que conformaron una elite para su concepción y construcción,
para hacer de ella la metrópoli de América.
Sin embargo es muy triste, hoy en
día, contemplar el estado tan crítico y deplorable en la que la han convertido,
una ciudad circundada por cadenas de ranchos a lo largo de arterias viales
importantes, una ciudad cuyas vías están plagadas de un rosario de huecos que
hacen intransitables la mayor parte de ellas, cuyo mantenimiento no se hace de
acuerdo a las exigencias de su transitabilidad y así vemos cómo a cada momento
la ciudadanía por un lado y por otra parte los conductores que prestan el
servicio público, ahora llamados los pisteros y perreras, le exigen al
ciudadano alcalde que cumpla al menos con una de sus competencias, como es el
de revertir el pago del impuesto de circulación en forma de asfaltado de las
vías, lo que no hace, permaneciendo las mismas en un estado crítico que está
contribuyendo a que el parque automotor público y privado se convierta en un
cementerio de chatarra.
Una ciudad arropada por la
basura. lo que indica el grado de incapacidad del ente oficial encargado de
recolectarla, pese a haberle dado los recursos para subsanar dicha
problemática, cosa que tampoco ha hecho y el pueblo le pregunta, ¿dónde están
los 14 camiones compactadores comprados y los otros prometidos para solucionar
dicho problema?
Una ciudad que año tras año solo
espera que le solucionen el problema de las aguas servidas, siendo esto una
competencia del ciudadano alcalde, el cual se ha hecho el de la vista gorda en
la forma como día a día se contamina el único reservorio de agua para el
suministro de agua potable para la ciudad, como es el lago de Macagua y el río
Orinoco, ya que él piensa que esto es competencia del ciudadano gobernador y de
la CVG, cuando solo es de él.
Una ciudad a la que la clase
trabajadora de las empresas básicas y los sectores industriales, comerciales y
bancarios en su gran mayoría, le han dado la espalda y los primeros solo se
esfuerzan por conseguir mejoras salariales, sin importarles un bledo la
situación en que la han sumido y los segundos solo velan por sus intereses.
Una ciudad que cada año que pasa
ve cómo las promesas hechas por este alcalde han sido incumplidas y tiene que
resignarse a seguir contemplando las trancas que se producen en las horas picos
en las redomas y todo producto de no haberles construidos los elevados
prometidos. Una ciudad que vive de luto por los cientos de muertos que se
producen anualmente y que sumen en el dolor a las familias guayacitanas, sin
que las autoridades se aboquen a buscarle solución, pese a los miles de
millones que dicen gastarse en la elaboración de planes para combatir la
inseguridad y que según el decir del pueblo serán para asegurarse ellos y su
entorno, porque en las comunidades los agentes del orden brillan por su
ausencia.
En fin, el pueblo espera que el
ciudadano alcalde solo cumpla con su deber y con las funciones para las que fue
reelecto y se deje de hacer celebraciones con bonches, para los que es muy
diestro, en el próximo aniversario y le construya las obras prometidas.
Ciudad Guayana solo les pide a
sus hijos que reflexionen y analicen muy a fondo la situación que atraviesa el
país y sobre todo con las denuncias hechas por algunos de sus más altos
representantes que han hecho públicas sus denuncias, lo que les permitirá sacar
sus propias conclusiones, sin olvidar que Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana
A.C.

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