LO PRIMORDIAL ES LA SALUD




Lo primordial es la salud
·         Libardo Fernández Quintana /Viernes, 14 Agosto 2015
En los actuales momentos es muy triste observar el cuadro muy dantesco de venezolanos haciendo cola, ya sea para ser atendido en los hospitales, como en las farmacias para adquirir los medicamentos. y en otras ocasiones verse en la necesidad de manifestar por un derecho consagrado en la Constitución y que es de gran responsabilidad del Estado garantizarle la prestación de este servicio, el que en los actuales momentos se encuentra por el suelo, a pesar del esfuerzo que día a día realizan ese cuerpo de abnegados profesionales de la medicina que trabajan con las uñas y remunerados en la forma más miserable que profesional alguno pueda recibir, teniendo en cuenta que estos tienen una gran responsabilidad, como es la de salvar una vida, lo que no se puede comparar con los habladores de paja del gobierno, los que si gozan de un sueldo que no se merecen y además con patente de corso para meter las uñas en el erario público.
En relación a lo anterior son muy certeras las opiniones de una doctora amiga, quien me manifestó que “no solo de pan vive el hombre, no solo de vocación vive el médico”. Mezclar el tema del dinero con la profesión médica para algunos es pecaminoso, para otros es controversial. La verdad es que para la mayoría es un tema desconocido. Sin embargo siempre se escucha lo costoso que es la salud y lo difícil que es poder acceder a ella.
Nosotros en Venezuela estamos acostumbrados a un sistema que se rige bajo la primicia constitucional de que la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado que lo garantizará como parte del derecho a la vida. Estas palabras vivas escritas con tintas agonizantes son las que nos hacen tanto daño, engañan a cientos de personas e incluso matan a miles de venezolanos día tras día. En los actuales momentos el sector salud fallece, todo el que pisa esta sagrada tierra conoce esta realidad, quien diga lo contrario no vive en Venezuela o simplemente miente con algún fin político, como lo hacen los actuales representantes del gobierno.
Lo que es muy cierto es que la salud no tiene precio, esta frase tiene tanto cliché que raya en lo común y cotidiano, lo que nos hace olvidar lo que realmente significa. Tanta gente goza de salud que solo su ausencia nos hace consciente de su gran valor, el sentir como la vida se nos escapa de las manos, en un momento dado y el no poder hacer nada para evitarlo, nos hace tan débiles y susceptibles que comprendemos que no hay nada en el mundo terrenal, ni mucho menos dinero que valga, que pueda pagar por tan sagrado regalo divino.
Este punto intermedio entre lo terrenal y celestial es lo que complica el tema de la reivindicación a los médicos. Y la pregunta que surge es: ¿Cuánto debe ganar un médico por escuchar y diagnosticar certeramente tu enfermedad? ¿Cuánto crees que debes pagarle al profesional de la medicina por salvar tu vida?, ¿Cuánto crees que debes pagarle al profesional de la medicina, por entrar en tu cuerpo con instrumentos afilados y extraer el cáncer que te roba la vida?, ¿Cuánto crees que debes pagarle al profesional de la medicina, por hospitalizar una emergencia cardiovascular, u operar una vena varicosa para que no suceda una complicación venosa que te deje secuelas y merme tu calidad de vida? ¿Cuánto debemos considerar que vale el tiempo que estos profesionales sacrifican, muchas veces sin dormir, sin compartir con su familia, para estar pendiente de nuestros excesos y des fortunios?
Un número, una moneda, una cifra, como parte de pago, nunca puede representar lo que el médico hace por su paciente. Pues lo que hace, el verdadero médico, como parte de su misión de vida y cumpliendo con su vocación, que es un don divino, no tiene precio.
Sin embargo hay una realidad, los médicos no son semidioses provistos de un paraíso rico en alimentos, vestimenta, conocimientos y bienestar para su familia. Son tan de carne y hueso como cualquiera y ese don de curar lo tienen que aprender. Ellos tienen una sola vida para reunir una serie de conocimientos, habilidades y destrezas que utilizan, junto a la ayuda divina para devolverle la salud al paciente cuando no la tiene. Este punto costo-conocimiento es lo que debemos valorar o cuantificar para tener en cuenta cuanto debe ganar un médico. Es mucho el tiempo que estos apóstoles de la medicina emplean para poder optar por el título, el que después lo complementan con años de servicios y de especialización dentro o fuera del país, lo que representa una cuantiosa inversión, la que lógicamente deben recuperar a través del tiempo, prestando un mejor servicio a la comunidad de su región y del país.
Por lo anterior es que debemos tener en cuenta que al médico se le debe pagar por sus conocimientos, ya que por su entereza y vocación de salvar vidas, tiene una recompensa divina. Así mismo no podemos desconocer que ellos al igual que los demás profesionales tienen familias que alimentar, tienen necesidades de adquirir un vehículo para poder desplazarse a cualquier ahora que es requerido, producto de una emergencia, necesitan de adquirir un techo y cubrir otras necesidades, las que con un suelo de hambre nunca podrán vivir bien, ni mucho menos prestar un buen servicio.
Mi amiga, doctora, me comentaba que ella al igual que al gremio de la medicina no requieren de 4 o 6 sueldos mínimos de aumento, solo exige que se haga la reivindicación del médico venezolano, que nuestros jóvenes médicos se sientan bien en su país, no que esperen con ansias su grado para tomar un avión e irse a otro país donde se le da al médico el valor social que merece. Por lo que es de justicia social que se les firme su contrato colectivo y así ajustar el sueldo en relación a la inflación que nos agobia.
Ciudad Guayana hace un llamado a las autoridades correspondientes, principalmente al ciudadano presidente, para que tenga en cuenta que en un país lo primordial es la salud y esta solo se consigue teniendo bien remunerado al gremio que los representa con centros de salud bien equipados y dotados de medicamentos, así como dejar de pagar a médicos extranjeros sin licencias para ejercer, emolumentos que están por encima de los médicos nacionales, desconociendo que Guayana y Venezuela somos todos
Presidente de Gente por Guayana A.C.

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