La isla
imaginaria
·
Libardo Fernández Quintana (*) /Miércoles, 22 Enero 2014
Hace más de cincuenta años el
pueblo cubano ha venido padeciendo una de las dictaduras más cruentas que hayan
existido en los últimos años al igual que la de Zimbabue. Sin embargo, este
noble pueblo ha resistido con honor y gallardía sin perder la esperanza de ver
acercarse el momento en que ha de liberarse de esta pesadilla, viendo cómo sus
opresores la están transfiriendo paulatinamente al pueblo venezolano. Es así
como en los últimos años a los cubanos se les ha venido otorgando concesiones
en su forma de vivir, permitiéndoseles tener derecho a la propiedad, mientras
que aquí nos la están cercenando poco a poco, a los cubanos ya se les está
permitiendo renovar su parque automotor, mientras que aquí eso que antes era un
lujo cambiar de carro anualmente eso quedó para la historia y ya le es difícil
adquirirlo, tan es así que no le alcanza para comprar una bicicleta y los
vehículos que posee están a punto de paralizarse por la carencia de repuestos
en los actuales momentos. Al pueblo cubano se le está permitiendo incursionar
en la empresa privada, constituyendo negocios, mientras que aquí las expropian
y ponen miles de trabas para que las mismas funcionen, alejando a los
inversionistas debido a la falta de garantía jurídica y reglas claras en la
parte económica. Al pueblo cubano se le está permitiendo salir de su país sin
ninguna restricción, mientras que aquí cada día se hace imposible salir, debido
a la devaluación de nuestra moneda, la que cada día vale menos y no le sirve
siquiera para comprar lo necesario y ahora con la incertidumbre existente sobre
el otorgamiento de las divisas para viajar, queda demostrado que cada vez más
el cerco se va estrechando hasta el punto de no poder viajar a ninguna parte,
como antes solía hacerlo. Al pueblo cubano se le está suministrando parte de
los alimentos libremente, mientras que aquí el pueblo es sometido a hacer
largas colas para adquirir lo que llega, permitiendo así que este pierda su
autoestima y se vaya adaptando a su nueva modalidad de vivir en socialismo.
En fin, es triste tener que
reconocerlo, estamos viviendo en una isla imaginaria de la cual cada día se nos
hace difícil salir y esto el pueblo venezolano con el lavado de cerebro que le
están haciendo se le hace difícil poder avizorarlo en la magnitud que existe.
Este concepto de la isla
imaginaria es muy común escucharlo entre los hermanos colombianos, quienes
desde afuera tienen la visión muy clara de la situación venezolana y no logran
entender cómo este pueblo amante de la libertad, amante de la democracia y
amante del buen vivir estén sometidos como corderitos y no protesten ante la
crítica situación en que lo han sometido, hasta el extremo que ni a la frontera
colombiana pueden ir, ya que el poder del bolívar fuerte se encuentra por el
suelo.
En los actuales momentos el éxodo
de la mano de obra e inversionistas venezolanos se está yendo para los países
del cono sur, donde se les brinda plenas garantías para su inversión y donde su
estatus de vida es muy superior a la que actualmente padece el pueblo
venezolano, mientras que los gobernantes de turno permanecen indiferentes ante
esta grave situación, adoptando un comportamiento que desdice mucho del amor
que a boca llena profesan por el país, demostrando con esta actitud que para
ellos solo prevalece son sus intereses y la de sus secuaces.
El pueblo venezolano solicita del
gobierno mayor claridad en cuanto al giro económico que debe tomar el país,
para recuperar la confianza y así tener muy claro cuál va a ser el norte a
seguir, pues de producirse todas las medidas que han de encauzarla, tendremos
muy en cuenta los pasos a seguir para salir o quedarnos en esta isla
imaginaria.
Ciudad Guayana solicita de sus
hijos que reflexionen y pongan todo lo que esté a su alcance para recuperar el
país que tanto queremos y del que nos arrepentiremos por no aportar lo
necesario para su recuperación porque Venezuela y Guayana somos todos.
(*) Presidente de Gente por
Guayana A.C

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