Una gran
bofetada
Los acontecimientos acaecidos la
semana pasada, tanto en San Félix como en Puerto Ordaz, saqueos en varios
supermercados, polleras y licorerías en plena celebración de la Expo Industrial
Bolívar Potencia fueron el preludio de lo que se avecina y de lo que sucederá
en las próximas elecciones, así como la de una gran bofetada hacia los
organizadores de tal evento, quienes trataron de engañar al pueblo,
desconociendo que éste, a estas alturas del proceso, está muy claro de la
situación que está viviendo y sabe exactamente que dicha exposición fue una
farsa, un show montado para distraerlo y alejarlo de la realidad, porque si en
algo este pueblo está muy claro es que efectivamente la región Guayana sí fue
una potencia, pero en sus albores iniciales, donde las empresas básicas se
perfilaban como las que en un futuro serían las que generarían las divisas para
sustituir al petróleo, siendo las mayoría, mal que bien, muy rentables al
Estado, lo que se reflejaba en los dividendos que reportaban a la casa matriz,
en los buenos salarios y bonos que le daban a la clase obrera, a sus empleados,
quienes sí eran tratados y respetados como tal y a los mismos se le reconocían
sus esfuerzos, ya que estos escalaban posiciones por sus méritos y la gran
mayoría hicieron carrera en la misma.
Era tal el bienestar de esta
clase obrera, que la misma era la que dinamizaba la economía de la región, la
que permitía la proliferación de empresas de servicio, de las que se valía para
que les suministrara lo indispensable para solucionar sus necesidades, contando
con una independencia total y una comodidad que le permitía darse el lujo de
disfrutar plenamente con su familia los beneficios que estas empresas les
deparaba.
Ahora bien, este pueblo está
consciente de lo que se ha perdido y esto es palpable en los actuales momentos,
donde se observan: unas empresas básicas arruinadas y quebradas, las que han
sido saqueadas por los mismos que hoy tratan de hacerlas ver como una potencia,
hasta el extremo del cinismo, de decir que estas no están quebradas ya que
nunca han respondido por las grandes estafas hechas tanto a Sidor como a las
del aluminio y las del oro, puesto que el pueblo nunca ha olvidado el gran
escándalo que salió a la luz pública, relacionado con el robo de las cabillas,
donde solo detuvieron al que fue director de finanzas de la campaña del
ciudadano gobernador y a esto le tiraron tierrita. Un sector privado
improductivo por negárseles las divisas necesarias para la importación de
materias primas. Una clase obrera y de empleados que dejaron de ser
independientes y se convirtieron en esclavos de un sistema socialista que los
ha empobrecido y los ha reducido a su mínima expresión, de tal manera que hoy
en día no disponen ni siquiera para hacer insignificantes mejoras en sus
hogares ni mucho menos disfrutar de las holguras y beneficios con que contaban
en la cuarta y eso que era bajo un sistema denominado capitalismo salvaje, el
que dignificaba y permitía que su clase trabajadora progresara y disfrutara de
todas sus prebendas y un sistema socialista que promulga al hombre nuevo, el
que ha esclavizado, lo ha empobrecido y sometidos con falsas promesas de poder.
Lastimosamente Ciudad Guayana y
la región, bajo este proceso socialista, dejaron de ser puntos de referencias
en el proceso económico del país y hoy sus empresas solo inspiran lástima y
nadie se explica cómo eso ha sido posible, pues su clase obrera y sus empleados
se dejaron absorber por el sistema, quien los engañó haciéndoles ver que ellos
ostentarían el poder, farsa también utilizada con el pueblo por el galáctico
desaparecido, cuando la verdad era que solo la clase dirigente serían los
beneficiados y ellos, tanto la clase obrera como el pueblo en sí, serían los
peones de carga y eso ha quedado comprobado a través de los discursos dados por
sus dirigentes, sino investiguen lo dicho por el galáctico, quien dijo: ser
rico es malo, mientras él su familia y su entorno amasaban grandes riquezas. Lo
expresado por Aristóbulo Istúriz, quien manifestó: el control de cambio es
político, si lo quitamos nos tumban y por las innumerables promesas y engaños
planteadas por quien el pueblo apoda como el burro enzapatado, y sus secuaces,
quienes se ríen y se sienten muy seguros de que ellos tienen al pueblo
sometidos, ya que cada día dependen de las migajas que les tiran.
Ciudad Guayana hoy más que nunca
está consciente de que no puede ser una potencia, cuando sus hijos claman cada
día por el suministro de sus alimentos, por su seguridad, por la prestación de
buenos servicios, por la generación de empleos dignos y por todo aquello que le
haga disfrutar de un buen vivir, porque Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana
A.C.

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