UNA GRAN BOFETADA



Una gran bofetada
·         Libardo Fernández Quintana /Miércoles, 05 Agosto 2015
Los acontecimientos acaecidos la semana pasada, tanto en San Félix como en Puerto Ordaz, saqueos en varios supermercados, polleras y licorerías en plena celebración de la Expo Industrial Bolívar Potencia fueron el preludio de lo que se avecina y de lo que sucederá en las próximas elecciones, así como la de una gran bofetada hacia los organizadores de tal evento, quienes trataron de engañar al pueblo, desconociendo que éste, a estas alturas del proceso, está muy claro de la situación que está viviendo y sabe exactamente que dicha exposición fue una farsa, un show montado para distraerlo y alejarlo de la realidad, porque si en algo este pueblo está muy claro es que efectivamente la región Guayana sí fue una potencia, pero en sus albores iniciales, donde las empresas básicas se perfilaban como las que en un futuro serían las que generarían las divisas para sustituir al petróleo, siendo las mayoría, mal que bien, muy rentables al Estado, lo que se reflejaba en los dividendos que reportaban a la casa matriz, en los buenos salarios y bonos que le daban a la clase obrera, a sus empleados, quienes sí eran tratados y respetados como tal y a los mismos se le reconocían sus esfuerzos, ya que estos escalaban posiciones por sus méritos y la gran mayoría hicieron carrera en la misma.
Era tal el bienestar de esta clase obrera, que la misma era la que dinamizaba la economía de la región, la que permitía la proliferación de empresas de servicio, de las que se valía para que les suministrara lo indispensable para solucionar sus necesidades, contando con una independencia total y una comodidad que le permitía darse el lujo de disfrutar plenamente con su familia los beneficios que estas empresas les deparaba.
Ahora bien, este pueblo está consciente de lo que se ha perdido y esto es palpable en los actuales momentos, donde se observan: unas empresas básicas arruinadas y quebradas, las que han sido saqueadas por los mismos que hoy tratan de hacerlas ver como una potencia, hasta el extremo del cinismo, de decir que estas no están quebradas ya que nunca han respondido por las grandes estafas hechas tanto a Sidor como a las del aluminio y las del oro, puesto que el pueblo nunca ha olvidado el gran escándalo que salió a la luz pública, relacionado con el robo de las cabillas, donde solo detuvieron al que fue director de finanzas de la campaña del ciudadano gobernador y a esto le tiraron tierrita. Un sector privado improductivo por negárseles las divisas necesarias para la importación de materias primas. Una clase obrera y de empleados que dejaron de ser independientes y se convirtieron en esclavos de un sistema socialista que los ha empobrecido y los ha reducido a su mínima expresión, de tal manera que hoy en día no disponen ni siquiera para hacer insignificantes mejoras en sus hogares ni mucho menos disfrutar de las holguras y beneficios con que contaban en la cuarta y eso que era bajo un sistema denominado capitalismo salvaje, el que dignificaba y permitía que su clase trabajadora progresara y disfrutara de todas sus prebendas y un sistema socialista que promulga al hombre nuevo, el que ha esclavizado, lo ha empobrecido y sometidos con falsas promesas de poder.
Lastimosamente Ciudad Guayana y la región, bajo este proceso socialista, dejaron de ser puntos de referencias en el proceso económico del país y hoy sus empresas solo inspiran lástima y nadie se explica cómo eso ha sido posible, pues su clase obrera y sus empleados se dejaron absorber por el sistema, quien los engañó haciéndoles ver que ellos ostentarían el poder, farsa también utilizada con el pueblo por el galáctico desaparecido, cuando la verdad era que solo la clase dirigente serían los beneficiados y ellos, tanto la clase obrera como el pueblo en sí, serían los peones de carga y eso ha quedado comprobado a través de los discursos dados por sus dirigentes, sino investiguen lo dicho por el galáctico, quien dijo: ser rico es malo, mientras él su familia y su entorno amasaban grandes riquezas. Lo expresado por Aristóbulo Istúriz, quien manifestó: el control de cambio es político, si lo quitamos nos tumban y por las innumerables promesas y engaños planteadas por quien el pueblo apoda como el burro enzapatado, y sus secuaces, quienes se ríen y se sienten muy seguros de que ellos tienen al pueblo sometidos, ya que cada día dependen de las migajas que les tiran.
Ciudad Guayana hoy más que nunca está consciente de que no puede ser una potencia, cuando sus hijos claman cada día por el suministro de sus alimentos, por su seguridad, por la prestación de buenos servicios, por la generación de empleos dignos y por todo aquello que le haga disfrutar de un buen vivir, porque Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana A.C.

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