¿Dónde
está la verdad?
Recuerdan ustedes, amigos
lectores, cuando en el año 2000 unas 189 naciones aprobaron ocho objetivos para
el desarrollo del milenio, los cuales debían estar culminados en el año 2015 y
que tenían como objetivo mejorar las condiciones económicas y sociales que
estaban padeciendo millones de seres humanos en el mundo, pues hemos llegado al
2015 y los resultados en cuanto al compromiso adquirido por el galáctico y continuados
por su sucesor solo ha sido un engaño más para este sufrido pueblo, quien en un
principio vio bien encaminado este propósito pero que con el correr de los años
solo pudo comprobar que había sido objeto de utilización por este sistema
robolucionario, al que solo le importó vender una imagen ante el mundo de que
efectivamente aquí sí se estaba cumpliendo la meta establecida, pero solo bastó
que el galáctico se fuera a entregar cuentas al creador, para dejar al
descubierto toda la farsa montada al respecto.
Una de las instituciones
engañadas hasta los últimos momentos ha sido la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, quien en reiteradas
oportunidades y creyendo en los informes suministrados por el gobierno, le ha otorgado
condecoraciones y ha hecho reconocimiento público, hasta el extremo de poner
nuestra nación como ejemplo latinoamericano por haber cumplido año tras año,
desde el 2012 hasta la fecha, con la meta establecida y nadie logra entender
esto, pues los resultados están a la vista y hoy en día vemos con mucha
tristeza como este pueblo pelea y se mata entre sí por un mendrugo de pan, por
conseguir alimentos básicos para su subsistencia. Como ha tenido que someterse
al escarnio público de padecer sol, agua y trasnocho para hacer colas y así
poder comprar los alimentos, medicamentos y demás productos para su
subsistencia.
Así mismo es muy triste, ver hoy
en día, como ha proliferado la mendicidad y la pobreza extrema en los barrios,
comunidades, pueblos circunvecinos, en tal forma que vemos a indigentes buscar
entre la basura alimentos para saciar el hambre, así como a cientos de niños
pidiendo dinero para llevar para su casa y ancianos pidiendo dinero para poder
completar y así comprar los medicamentos que le han recetados, cosa que
creíamos ya se había desterrado pero que hoy fluye con más intensidad que
antes, pues es triste tener que reconocer que estamos por debajo de los
estándares de vida de ciertos países pobres como Haití y países africanos.
Hoy en día el pueblo venezolano
consciente de su verdadera realidad se pregunta: ¿Dónde está la verdad de que
habíamos cumplidos, anticipadamente, con dos de los objetivos establecidos en
el convenio del año 2000? ¿Dónde está la verdad de haber reducido la pobreza a
la mitad del porcentaje existente en ese año? ¿Dónde está la verdad de haber
llevado los índices de población con hambre en el país de 13,5 a 5%? ¿Dónde
está la verdad que nuestro país cumplió a cabalidad con lo establecido en uno
de los objetivos de Desarrollo del Milenio? ¿Dónde quedamos hoy en día con la
farsa propalada de que nuestro país era la punta de lanza en el mundo y
especialmente en su región al demostrar que sus políticas alimentarias y de
desarrollo social era altamente eficaces y dignas de imitar?
La gran verdad para el pueblo
venezolano es que fue utilizado y engañado en su buena fe. Engañado al hacerle
creer y ver un mundo irreal lleno de fantasías, al hacerle creer que ahora él
era el que gobernaba y que su voz era transmitida y obedecida a través del
galáctico, cosa que con el tiempo quedó al descubierto y hoy después de tanto
engaño despierta a una realidad de pasar de ser un pueblo rico, bien
alimentado, seguro y educado a ser un pueblo pedigüeño, mendigo, desnutrido y
lo más triste, es sentirse pobre y sin solución a la vista.
Ciudad Guayana solo le pide a sus
hijos a que no decaigan y no pierdan la esperanza de volver a sentir esos
fueros y ese orgullo de ser venezolano y para tal fin, solo les pide que desde
ahora salgan a luchar por sus derechos y estos solo podrán recuperarlos votando
el próximo 6 de diciembre, sin olvidar que Venezuela y Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana
A.C

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