¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD?



¿Dónde está la verdad?
·         Libardo Fernández Quintana /Viernes, 25 Septiembre 2015
Recuerdan ustedes, amigos lectores, cuando en el año 2000 unas 189 naciones aprobaron ocho objetivos para el desarrollo del milenio, los cuales debían estar culminados en el año 2015 y que tenían como objetivo mejorar las condiciones económicas y sociales que estaban padeciendo millones de seres humanos en el mundo, pues hemos llegado al 2015 y los resultados en cuanto al compromiso adquirido por el galáctico y continuados por su sucesor solo ha sido un engaño más para este sufrido pueblo, quien en un principio vio bien encaminado este propósito pero que con el correr de los años solo pudo comprobar que había sido objeto de utilización por este sistema robolucionario, al que solo le importó vender una imagen ante el mundo de que efectivamente aquí sí se estaba cumpliendo la meta establecida, pero solo bastó que el galáctico se fuera a entregar cuentas al creador, para dejar al descubierto toda la farsa montada al respecto.
Una de las instituciones engañadas hasta los últimos momentos ha sido la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, quien en reiteradas oportunidades y creyendo en los informes suministrados por el gobierno, le ha otorgado condecoraciones y ha hecho reconocimiento público, hasta el extremo de poner nuestra nación como ejemplo latinoamericano por haber cumplido año tras año, desde el 2012 hasta la fecha, con la meta establecida y nadie logra entender esto, pues los resultados están a la vista y hoy en día vemos con mucha tristeza como este pueblo pelea y se mata entre sí por un mendrugo de pan, por conseguir alimentos básicos para su subsistencia. Como ha tenido que someterse al escarnio público de padecer sol, agua y trasnocho para hacer colas y así poder comprar los alimentos, medicamentos y demás productos para su subsistencia.
Así mismo es muy triste, ver hoy en día, como ha proliferado la mendicidad y la pobreza extrema en los barrios, comunidades, pueblos circunvecinos, en tal forma que vemos a indigentes buscar entre la basura alimentos para saciar el hambre, así como a cientos de niños pidiendo dinero para llevar para su casa y ancianos pidiendo dinero para poder completar y así comprar los medicamentos que le han recetados, cosa que creíamos ya se había desterrado pero que hoy fluye con más intensidad que antes, pues es triste tener que reconocer que estamos por debajo de los estándares de vida de ciertos países pobres como Haití y países africanos.
Hoy en día el pueblo venezolano consciente de su verdadera realidad se pregunta: ¿Dónde está la verdad de que habíamos cumplidos, anticipadamente, con dos de los objetivos establecidos en el convenio del año 2000? ¿Dónde está la verdad de haber reducido la pobreza a la mitad del porcentaje existente en ese año? ¿Dónde está la verdad de haber llevado los índices de población con hambre en el país de 13,5 a 5%? ¿Dónde está la verdad que nuestro país cumplió a cabalidad con lo establecido en uno de los objetivos de Desarrollo del Milenio? ¿Dónde quedamos hoy en día con la farsa propalada de que nuestro país era la punta de lanza en el mundo y especialmente en su región al demostrar que sus políticas alimentarias y de desarrollo social era altamente eficaces y dignas de imitar?
La gran verdad para el pueblo venezolano es que fue utilizado y engañado en su buena fe. Engañado al hacerle creer y ver un mundo irreal lleno de fantasías, al hacerle creer que ahora él era el que gobernaba y que su voz era transmitida y obedecida a través del galáctico, cosa que con el tiempo quedó al descubierto y hoy después de tanto engaño despierta a una realidad de pasar de ser un pueblo rico, bien alimentado, seguro y educado a ser un pueblo pedigüeño, mendigo, desnutrido y lo más triste, es sentirse pobre y sin solución a la vista.
Ciudad Guayana solo le pide a sus hijos a que no decaigan y no pierdan la esperanza de volver a sentir esos fueros y ese orgullo de ser venezolano y para tal fin, solo les pide que desde ahora salgan a luchar por sus derechos y estos solo podrán recuperarlos votando el próximo 6 de diciembre, sin olvidar que Venezuela y Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana A.C

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