DEFIENDA SUS DERECHOS



DEFIENDA SUS DERECHOS
·         Libardo Fernández Quintana /Domingo, 21 Febrero 2016
En los actuales momentos la mayoría de las personas ignoran lo perjudicial y dañino que es el ruido, el que es considerado como un fuerte contaminante del medio ambiente, cuyos efectos sobre la salud física y mental de las personas, así como sobre el valor de los bienes inmuebles es un tema de necesaria reflexión.
Para la gran mayoría, la definición de ruido varía de acuerdo al criterio de quien lo defina y así vemos como la Real Academia de la Lengua Española lo define como: “sonido desarticulado, por lo general desagradable”. Sin embargo para la gran mayoría de las instituciones consideran el ruido como cualquier sonido que sobrepase determinados niveles de decibeles (medida del sonido). Aunque el significado más realista sobre la palabra en cuestión es: todo sonido no deseado. Esta definición engloba la verdadera esencia de la problemática del ruido, porque se pone en evidencia el irrespeto a los derechos fundamentales que le asiste a toda persona a no ser molestada e importunada en la cotidianidad de su vida.
Las personas que suelen provocar o causar ruidos, quizás sea producto del desconocimiento de los efectos que el mismo produce, por lo que es  de suma importancia que sepan que científicos y expertos que tratan la materia, así como numerosos organismos oficiales entre los que se encuentran la OMS, la CEE, la Agencia Federal de Medio Ambiente Alemana y el CSIC Español (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), han declarado de forma unánime que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud. Estos perjuicios varían desde trastornos puramente fisiológicos, como la conocida pérdida progresiva de audición, hasta los psicológicos, al producir una irritación y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana, tanto en el rendimiento laboral como en la relación con las otras personas. Entre las posibles consecuencias de la contaminación acústica se puede mencionar: interferencias en la comunicación, perturbación del sueño, estrés, irritabilidad, disminución de rendimiento y de la concentración, agresividad, cansancio, dolores de cabeza, problemas estomacales, alteración de la presión arterial, alteración de ritmo cardíaco, depresión del sistema inmunológico (disminución de las defensas del organismo), alteración de los niveles de segregación endocrina, vasoconstricción, problemas mentales, estados depresivos y pérdida del apetito sexual.
En la mayoría de las veces, cuando se habla de ruido, las personas lo asocian como el sonido proveniente del tráfico, las construcciones, minitecas instaladas en los autobuses, puestos de ventas de música pirata y otras situaciones en las que poca o ninguna influencia se puede tener como individuo. Más aún, el ruido genera en las personas una terrible sensación de vulnerabilidad e impotencia, hasta el punto de pensar que no pueden hacer nada. Esto se debe al desconocimiento de la existencia de ordenanzas municipales para el control del ruido, por lo que los ciudadanos están en el derecho y en la obligación de exigir a las autoridades competentes el ejercicio del poder para el cumplimiento de las normas.
Ciudad Guayana, al igual que las demás ciudades del país, es una ciudad altamente ruidosa, pero pocas personas hacen algo por revertir esta situación. Desde las autoridades, por omisión, hasta los afectados, por su silencio cómplice, toleran el deterioro continuo de los espacios privados y comunes de los habitantes de la ciudad. Esto es producto de la tolerancia de los ciudadanos, ya que si un vecino sube el volumen de su música más de lo debido y perturba a su vecino, este señor debe recibir un llamado de atención y una sanción por reincidencia. Pero si el vecino calla, porque asume que nadie va a hacer nada, el desestabilizador no solamente continuará haciendo ruido, sino que cada vez lo hará más seguido, porque sus actos no tienen consecuencias para él y esto es producto al desconocimiento de las normativas establecidas en determinados condominios y urbanizaciones, para que defienda sus derechos. 
Otro aspecto que hay que considerar es la forma desconsiderada e irresponsable cómo los comerciantes, formales e informales también suelen ser portadores de la contaminación sónica, y los afectados suelen ser cómplices de los reiterativos abusos por parte de estas personas. Es muy normal observar cómo aquí en Ciudad Guayana y en el resto del país pululan los camiones de diferentes tamaños que se pasean por la ciudad con un altoparlante vociferando sus productos, creando un ambiente hostil para quienes deben padecer el paso diario de estos señores que van creando caos a su paso, sin importarles la existencia de escuelas, hospitales, ambulatorios, cuya actividad diaria se ve afectada por la interrupción de una voz que gritan ofreciendo su mercancía, tales como frutas y compra de chatarra.
Si a lo anterior le adicionamos la forma indiscriminada del uso de la bocina de los diferentes autos que utilizan irracionalmente para saludar, para avisar que se está llegando a un sitio, para insultar, para presionar al conductor que está adelante; así como el uso de resonadores que utilizan ciertos conductores, que hacen es entorpecer la paz reinante en el medio ambiente, lo que hace que Ciudad Guayana se haya convertido en una ciudad embrutecedora, agobiante y enfermiza. Quizás éste sea el motivo por el que usted sienta que se pasa el día cansado, que su rendimiento ha mermado; puede que haya notado que sus hijos estén presentando problemas de concentración y estén sacando malas notas; quizá observe en algunos miembros de su familia una irritabilidad permanente. No se preocupe, ni piense que este comportamiento irregular de su grupo familiar sea producto de una enfermedad, puede ser que -sin usted saberlo- el ruido esté haciendo mella de su salud mental.
Ante tal problemática, es importante, aunque no lo crea, tener en cuenta que muchas veces la solución puede estar en sus manos. De tal manera que no se conforme con decir “¿y qué va a hacer uno?”... por favor, nunca lo diga, porque siempre se puede hacer algo.  Lo primero es denunciar y hacer seguimiento a sus denuncias. No se conforme con quejarse con sus allegados, simplemente conmine a quienes tienen en sus manos el deber y el poder para hacer cumplir las normas, apoye a quienes tratan de hacer algo para mejorar su entorno, únase con sus vecinos y ejerza presión para que sus derechos sean respetados. Y no olvide revisar su propia conducta ciudadana, no se convierta usted en un agente contaminante.
Ciudad Guayana hace un llamado a las autoridades que están en la obligación de hacer cumplir las normas que regulan la contaminación de cualquier tipo. Todos tenemos derechos, a estudiar, a leer, a descansar, a escuchar música, a hacer fiestas, pero los derechos de una persona no pueden violentar los derechos de los demás, porque Guayana somos todos. 
Presidente de Gente por Guayana A.C.

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