PROBLEMÁTICA
HABITACIONAL-LOS RANCHOS (I)
* Libardo Fernández Quintana /Sábado 8 de Mayo de 1999.
* Libardo Fernández Quintana /Sábado 8 de Mayo de 1999.
Uno de los
aspectos más importantes que el gobierno actual debe abocarse a estudiar con
gran profundidad y con gran sentido social, dentro de su política de seguridad
social, es la problemática de la vivienda.
En todas las
grandes ciudades y en la mayor parte de los centros urbanos en crecimiento,
existen grandes zonas de ocupantes sin título, en las que hay viviendas
provisionales improvisadas, generalmente en la periferia de la ciudad, producto
de invasiones.
Cuando hablamos de
crecimiento de las grandes ciudades, necesariamente nos estamos refiriendo al
proceso de urbanización, con las implicaciones sociales que este fenómeno
conlleva.
En forma
vertiginosa, nuestras sociedades están abandonando, cada vez más, sus
características rurales y están adoptando, aunque de manera confusa, muchas
formas de ser, de vivir y de comportarse de carácter urbano; este hecho se explica
por los fenómenos migrativos, en los que se da la llegada del campesino a la
ciudad en busca de mejores condiciones y oportunidades para él y su familia y
el caso de la ciudad hacia el sector rural.
Las razones que
explican el movimiento migratorio puede ser muy complejas, pero es fundamentalmente
la expresión del impulso humano de obtener trabajo e ingresos, de progreso y
mejoramiento del nivel de vida; puesto que cuando el hombre tiene trabajo o por
lo menos una perspectiva de trabajar, por ilusoria que ésta sea, construirá una
habitación o se dará por satisfecho con cualquier clase de alojamiento, aunque
sea un rancho.
El proceso de
migración y de urbanización prácticamente explica el fenómeno de los ranchos
cuya aparición obedece ante todo a causas económicas y sociales que deben
estudiarse en forma positiva si se quiere encontrar un cauce adecuado y una
solución que permita normalizar éste proceso, proporcionándoles trabajo,
educación y en general todos esos valores de la cultura, a un número cada día
más creciente de gente que lo requiere y exigen con apremiante necesidad.
La gran masa de
nuestros pueblos, deriva su ingreso fundamentalmente de su trabajo y es conocida la grave situación de
desempleo que se afronta actualmente que es del 15%, por lo tanto, como una
política fundamental de bienestar social, es indispensable, ante todo, la
creación de nuevas fuentes de empleo y el mejoramiento de las condiciones de
trabajo. Sin un avance decidido, en este sentido, se hacen nulos los esfuerzos
que se efectúen para dotar de vivienda o mejorar las condiciones de vida de los
sectores marginales de nuestra sociedad.
Igualmente,
reviste capital importancia el procurar el acceso a la educación de las grandes
masas populares, con el fin de lograr su desarrollo integral, pues solo así podrán
liberarse de la servidumbre social, cultural, política que retrasan su
desarrollo.
Estos hechos de la
economía, del trabajo y de la educación, nos indican que el aspecto físico del
rancho, a pesar de sus características, reviste caracteres menos apremiantes
que el estado de marginalidad en que se mantienen sus habitantes, estado que no
le permite hacerse participe de los valores de la cultura ni de la economía.
La vivienda tipo
rancho, en sí, es solamente la expresión física de estas desvenrajosas
condiciones de un bajo nivel de vida y representa en muchos la primera
vinculación de un sector desprotegido al nuevo medio cultural de la ciudad, Es
el estado de adaptación a un nuevo medio en que subsisten en parte las
condiciones físicas y sicológicas de su anterior condición de campesino. Por lo
tanto, toda acción que se pretenda adelantar sobre estos núcleos, debe ser
integral, no solamente en el aspecto vivienda, sino sobre todo en su sistema de
vida, en sus actitudes y en su estado económico y social.
Hechas las
anteriores condiciones y analizado el problema de la vivienda tipo rancho, como
un mal de la sociedad industrializada o en proceso de serlo, consideramos de
vital importancia tratarlo para tener un mejor conocimiento del problema,
mirándolo desde el punto de vista socioeconómico.
Es fundamental que
tomemos conciencia sobre las responsabilidades que como miembros de una
sociedad y como personas privilegiadas dentro de ella tenemos que cumplir en la
prevención, atención, tratamiento y solución del problema y así en esta forma
evitar ese fenómeno que hoy se presenta, el de las invasiones.
*Presidente de
ASOMAB (Asociación de Microempresarios y Artesanos del Estado Bolívar)

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