No hay
seguridad jurídica
Lo que está sucediendo en el país
con la actitud asumida por la Sala Electoral del TSJ es lo más insólito que
pueda acontecer en país alguno. Esto está permitiendo que seamos la comidilla a
nivel internacional, pues el comportamiento de esta institución desdice mucho
del verdadero rol que debe cumplir, ésta y las demás salas del TSJ. La forma
como ha actuado en estos últimos días la Sala Electoral del TSJ deja mucho que
decir en cuanto a la preparación o formación que debe tener los que integran la
misma, ya que no puede permitirse que actúen violentando las normas
establecidas por ellos mismos, es decir contrariando las jurisprudencias
previamente asentadas en años anteriores.
Con un TSJ plegado a la voluntad
del Ejecutivo, lo que no disimulan para nada, quien acata todo pedido emanado
del mismo, lo cual queda muy manifiesto al actuar a lo charrasqueado,
imponiendo su voluntad y su criterio errado en cuanto a la aplicabilidad de la
justicia, demuestra a cada rato el desconocimiento de las leyes, lo que trae
como consecuencia que hayan perdido credibilidad ante el pueblo y en el
exterior, por lo tanto nadie que tenga la intención de invertir en el país lo
ha de hacer, lo que incidirá en acrecentar más el retraso económico en que se
encuentra el país, ya que nadie va a invertir una locha en un país que no le
garantiza la repatriación de sus capitales y utilidades, tal como ha sucedido
con las empresas de servicios en la venta de pasajes aéreos para el exterior,
ocasionándole con esto un grave perjuicio al usuario de las mismas, los que en
los actuales momentos tienen que estar adquiriendo dichos pasajes en dólares.
Ahora bien, el pueblo ha quedado
maravillado con la rapidez con que el TSJ, a través de la Sala Electoral,
resolvió en un lapso de 48 horas lo relativo a la exigencia presentada por su
amo, el PSUV, para sentenciar a la directiva de la AN de haber cometido
desacato y dictaminar inválidos todos los actos realizados en la segunda sesión
de cámara, mientras que en el país existe una impunidad del 90% de los casos a
resolver de los miles de expedientes por evacuar que reposan en los tribunales
del país y de esto nadie se ocupa.
Es tal la inseguridad jurídica
que existe en el país que ya los hechos que acontecen diariamente no causan
extrañeza alguna y demuestran lo corrompido que se encuentran todas las
instituciones, partiendo del TSJ para abajo y para tal efecto solo basta
reseñar dos casos, de los innumerables casos que suceden diariamente, como son
los siguientes: Caso #1, en la ciudad de Maracay en días pasado escuché cierto
comentario que me dejó estupefacto y que no le podía creer que esto estuviese
ocurriendo en un país civilizado y en pleno siglo 21 y el que en forma resumida
consistía en que le fue robada a un señor su camioneta, el que fue llamado
posteriormente por parte de los ladrones para negociar la entrega del mismo,
siempre y cuando pagase la cantidad solicitada, dándole 48 horas para entregar
el dinero, de no hacerlo corría el riesgo de perderla, ya que sería subastada.
Ahora bien lo que más llamó la atención a este señor fue cuando preguntó dónde
debía llevar el dinero y el interlocutor le contestó que debía llevarlo al
penal de Tocorón, donde debía preguntar por uno de los pranes que controla
dicho centro penitenciario, lo cual hizo. Cuando llegó al penal, preguntó al
guardia nacional de turno por este señor, el que lo condujo como pedro por su
casa y al enfrentarse con el mandamás del penal o pran, éste le comentó que
había llegado muy tarde pues su carro había sido rematado, vendiéndoselo a un
picador de carros, quedando este señor decepcionado y sin carro y esto se
compagina con lo que está sucediendo en el penal de Margarita, dejando en claro
que este es un modus operandi que se lleva a cabo a nivel nacional. Caso #2. En
días pasados, aquí en Puerto Ordaz, también me llegó el comentario que una
señora observó que estaban robando un local vecino, para tal efecto se comunicó
con el 1-7-1 y presentó la denuncia para que se abocara a pasar la novedad a
cualquier patrulla que estuviera cerca, como en efecto sucedió, ya que en
cuestión de minutos se presentó una patrulla trayendo tranquilidad a la vecina
por haber llegado a tiempo y haber agarrado infraganti a los ladrones, pero
cuál no sería la extrañeza de la vecina cuando observó a los ladrones cargarle
la patrulla a los policías, lo que una vez realizado salieron tranquillo en
compañía de los ladrones, agarrando cada quien por su lado. Los dueños del
local presentaron la denuncia respectiva ante los organismos pertinentes y
hasta los momentos no le han esclarecido el caso y no hay reporte alguna sobre
el caso y mucho menos noticia sobre los policías que cometieron tal travesura,
por no decir otra cosa.
Lo anterior nos demuestra el
grado de indefensión en que se encuentra el pueblo de Venezuela, donde de
acuerdo a lo acontecido, se puede presumir que de los penales y comisarias se
planifican y realizan los robos y asesinatos, sin que existan culpables y esto
es lo que justifica el alto porcentaje de impunidad que reina en el país la que
ha venido aumentando día a día en los últimos 16 años y esto tiene su razón de
ser, ya que si tenemos un TSJ que viola las leyes y donde la mayor parte de las
salas que la integran están conformadas por elementos que dejan mucho que decir
pues por su hoja de vida ha quedado comprobado que no reúnen los requisitos de
ley para poder ocupar dichos cargos, por lo que de ahí para abajo todo está
corrompido y esto es muy triste tener que admitirlo, pero los hechos hablan por
sí solos.
Ciudad Guayana hoy más que nunca
clama porque se haga justicia y los entes comprometidos en eso, permitan que
todo fluya en beneficio de sus hijos, acabando con la rencilla, las peleas y la
intemperancia de lo cual el pueblo está cansado y lo que pide es solución, sin
que se tengan que olvidar que Venezuela y Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana
A.C.

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