ALGO NO ESTÁ CLARO



Algo no está claro
·         Libardo Fernández Quintana /Viernes, 13 Marzo 2015
Parece ser que hoy en día y de acuerdo a los acontecimientos que se suscitan a cada momento, no se puede creer en nadie, ni siquiera en aquellos países que otrora representaban un gran baluarte de respeto que a fuerza de coraje, trabajo, empeño y tesón llegaron a ocupar un gran sitio en la esfera internacional. Sin embargo vemos que hoy en día han perdido credibilidad, por el comportamiento de sus gobernantes, que muchas veces por congraciarse y conseguir que se les tenga en cuenta, se alinean con los gobiernos de turno y le hacen el juego, muchas veces adoptando posiciones que tratan de hacer ver que están en desacuerdo con la política del contrario y la censuran, pero que a la hora de la verdad demuestran que ha sido una farsa y el que más se favorece es a este gobierno a quien le ha permitido oxigenarse nuevamente, demostrando con esto que, algo no está claro
Hace días volvimos a ser la comidilla, como país, al observar cómo el heredero haciendo alarde, cual valentón de barrio, demostraba ser más patriota y nacionalista que los venezolanos que día a día padecen la situación de crisis económica a la que este señor los ha conducido y la cual no ha sido capaz de solucionar, ya que si en algo está muy claro el pueblo es que el cargo heredado le quedó demasiado grande y tal como reza el dicho popular, mucho camisón pa’ Petra.
Ahora bien, se vuelve a suscitar el escenario similar al del 2013, cuando preparó un evento similar, de crisis, que le permitió solicitar una Ley Habilitante cuyo efecto central y principal fue demostrar lo inepto que ha sido, al no saber cómo hacer uso de la misma y solo al final, corrió, brincó y zarpó cual animal asustado y estafó al pueblo al implementar, a la carrera, una serie de leyes que algunas no cumplieron con lo pautado en la Constitución y hasta el día de hoy hay muchas de ellas que el pueblo desconoce en su esencia, pues de lo que sí está muy claro es que para lo que solicitó la Habilitante, que era combatir la corrupción, esta se acrecentó más. Hoy se vuelve a repetir la misma historia y pretende recurrir a la AN, cuya competencia es legislar, a que le delegue sus funciones, haciendo alarde de ser un gran estadista preocupado por su pueblo, para no permitir que una potencia como Estados Unidos, lo invada, cuando nadie se explica este comportamiento, ya que diariamente le envía más de 800 mil barriles de petróleo, cuya factura es de contado y son los únicos recursos con que cuenta este gobierno, para paliar sus gastos, pues el resto de la producción petrolera se despacha para los países del Caribe y China, así es que si verdaderamente Estados Unidos quisiese desestabilizar este gobierno, con solo no comprarle una gota de petróleo lo pone a pasar aceite y ahí sí tendrá que llamar a María y pedir cacao, pues si en los actuales momentos no cuenta con las divisas indispensables para inyectarlas al Simadi, con esta suspensión de la compra por parte de Estados Unidos, saldría corriendo a buscar nuevos mercados, de ahí la razón por la que solo es un cacareo sin fundamento, como es el de aparentar una guerra contra el imperio, cuando gracias a este es que subsiste.
Ciudad Guayana, hoy más que nunca solicita del heredero de Chávez que deje de estar pantalleando dándose ínfulas de guapetón y se ponga a trabajar y gobernar como debe ser, para que saque al país del atolladero en que lo ha sumido, sin olvidar que Venezuela y Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana. A.C.

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