Algo no
está claro
Parece ser que hoy en día y de
acuerdo a los acontecimientos que se suscitan a cada momento, no se puede creer
en nadie, ni siquiera en aquellos países que otrora representaban un gran
baluarte de respeto que a fuerza de coraje, trabajo, empeño y tesón llegaron a
ocupar un gran sitio en la esfera internacional. Sin embargo vemos que hoy en
día han perdido credibilidad, por el comportamiento de sus gobernantes, que
muchas veces por congraciarse y conseguir que se les tenga en cuenta, se
alinean con los gobiernos de turno y le hacen el juego, muchas veces adoptando
posiciones que tratan de hacer ver que están en desacuerdo con la política del
contrario y la censuran, pero que a la hora de la verdad demuestran que ha sido
una farsa y el que más se favorece es a este gobierno a quien le ha permitido
oxigenarse nuevamente, demostrando con esto que, algo no está claro
Hace días volvimos a ser la
comidilla, como país, al observar cómo el heredero haciendo alarde, cual
valentón de barrio, demostraba ser más patriota y nacionalista que los
venezolanos que día a día padecen la situación de crisis económica a la que
este señor los ha conducido y la cual no ha sido capaz de solucionar, ya que si
en algo está muy claro el pueblo es que el cargo heredado le quedó demasiado
grande y tal como reza el dicho popular, mucho camisón pa’ Petra.
Ahora bien, se vuelve a suscitar
el escenario similar al del 2013, cuando preparó un evento similar, de crisis,
que le permitió solicitar una Ley Habilitante cuyo efecto central y principal
fue demostrar lo inepto que ha sido, al no saber cómo hacer uso de la misma y
solo al final, corrió, brincó y zarpó cual animal asustado y estafó al pueblo
al implementar, a la carrera, una serie de leyes que algunas no cumplieron con
lo pautado en la Constitución y hasta el día de hoy hay muchas de ellas que el
pueblo desconoce en su esencia, pues de lo que sí está muy claro es que para lo
que solicitó la Habilitante, que era combatir la corrupción, esta se acrecentó
más. Hoy se vuelve a repetir la misma historia y pretende recurrir a la AN,
cuya competencia es legislar, a que le delegue sus funciones, haciendo alarde
de ser un gran estadista preocupado por su pueblo, para no permitir que una
potencia como Estados Unidos, lo invada, cuando nadie se explica este
comportamiento, ya que diariamente le envía más de 800 mil barriles de
petróleo, cuya factura es de contado y son los únicos recursos con que cuenta
este gobierno, para paliar sus gastos, pues el resto de la producción petrolera
se despacha para los países del Caribe y China, así es que si verdaderamente
Estados Unidos quisiese desestabilizar este gobierno, con solo no comprarle una
gota de petróleo lo pone a pasar aceite y ahí sí tendrá que llamar a María y
pedir cacao, pues si en los actuales momentos no cuenta con las divisas
indispensables para inyectarlas al Simadi, con esta suspensión de la compra por
parte de Estados Unidos, saldría corriendo a buscar nuevos mercados, de ahí la
razón por la que solo es un cacareo sin fundamento, como es el de aparentar una
guerra contra el imperio, cuando gracias a este es que subsiste.
Ciudad Guayana, hoy más que nunca
solicita del heredero de Chávez que deje de estar pantalleando dándose ínfulas
de guapetón y se ponga a trabajar y gobernar como debe ser, para que saque al
país del atolladero en que lo ha sumido, sin olvidar que Venezuela y Guayana
somos todos.
Presidente de Gente por Guayana.
A.C.

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