SEÑOR CANDIDATO
¿CUÁL ES SU PLAN DE DESARRROLLO?
*Libardo Fernández
Quintana/ Jueves 27 de Abril de 2000 xx
En los actuales
momentos se ha despertado y adelantado todo lo relativo a la campaña electoral
de las próximas mega elecciones, en las cuales serán elegidos, desde Presidente
de la República hasta los representantes de las Parroquias, en los diferentes
municipios del país.
Hasta el momento,
en las diferentes entrevistas que he podido ver, escuchar y leer a través de
los medios informativos tanto nacionales como locales, no he escuchado un
pronunciamiento serio y consecuente de ninguno de los candidatos de un plan de
desarrollo a implementar en el país, ya sea a nivel nacional, estatal o
municipal. Esto es particularmente importante, porque un plan de desarrollo no
debe ser un plan diseñado para tomar decisiones exclusivamente desde Caracas, a
nivel central, sino que debe incluir desde su misma iniciación y de su mismo
nombre, el objetivo de regionalización y de descentralización. Por
consiguiente, el plan de desarrollo, en mi concepto, estará abocado a un
rotundo fracaso si las regiones del país no se comprometen a fondo con sus
objetivos y con el tipo de acción que se espera de ellos.
En primer lugar,
creo que es indispensable, que cada candidato presente con la mayor
transparencia y sencillez su plan de desarrollo, basado en los objetivos de
desarrollo que tiene el país o su región, porque un plan sin objetivos es como
un camino sin metas, no tiene ningún sentido. Un camino debe tener una meta
donde llegar y en materia de objetivos de desarrollo ha habido, no solamente en
Venezuela, sino en todo el mundo, un gran debate sobre las metas que debe
existir, sobre los procedimientos por los cuales se deben tener las metas de un plan de desarrollo y aquellas
personas o países a los cuales se aspira convocar a la realización de ese plan.
En los actuales
momentos, considero que hay un
procedimiento para determinar la meta de desarrollo que en Venezuela no debe ser
objeto de controversia, y es el procedimiento democrático. De ahí que, para el
país sea tan importante el proceso electoral que se avecina, en el cual el
actual presidente, de ser relegitimado, o cualquier candidato que gane, debe
analizar muy a fondo los compromisos por ellos asumidos en el curso de este
debate electoral, ya que éstos y las respuestas a estos planteamientos que ha
de dar al país, implican una meta clara con la cual está plenamente comprometido,
y para el cual no debe haber tema de debate o discusión, porque son las metas
acogidas por el país, por el procedimiento que el país ha escogido para su vida
institucional: el procedimiento democrático.
Creo que este es
el fundamento principal de todo plan de desarrollo, el cual debe estar
plenamente divorciado con los esquemas de desarrollo que en el pasado
probablemente eran una necesidad y que benefició poco a la gran masa de
trabajadores agrícolas sin tierra y a los minifundistas. También fue dejando al
margen de los beneficios del crecimiento económico y por fuera de la economía
moderna a un numeroso grupo de personas en ciudades cuya población ha aumentado
a un ritmo inusitado.
El plan de
desarrollo que se presente al país y a las regiones, debe tener como finalidad,
zanjar las diferencias que el modelo tradicional de desarrollo ha creado. Se
espera que el nuevo plan de desarrollo reduzca las diferencias entre el campo y
la ciudad, la diferencia entre los ricos y los pobres, las diferencias entre
los que tienen acceso a los servicios de salud y educación, entre los
analfabetos y desnutridos.
El plan de
desarrollo que se ha de presentar al país y a las regiones, debe tener entre
sus objetivos fundamentales cambiar los objetivos de las políticas e intentar
la protección de los sectores tradicionales en el campo y la ciudad y destinar,
la inversión pública, primordialmente a obras en las ciudades intermedias y
pequeñas y en las zonas rurales donde se encuentra la población más pobre.
En fin, debe implementarse
un plan de desarrollo que sea social, utilizando el desarrollo social como
palanca de desarrollo, un plan de desarrollo económico y un plan de desarrollo
regional. Es decir, no debe ser un plan que solo se limite a atender a un
centro o a unos pocos centros del país, sino que debe tratar de irrigar la
totalidad del territorio nacional en lo posible; no debe ser un plan solamente
para las ciudades y el campo; no debe ser un plan para las capitales de los
estados solamente, sino también para los municipios y para las regiones rezagadas en el proceso de
desarrollo económico; no debe sr un plan solo para favorecer a algunas zonas
industrializadas del país, en detrimento de aquellas que han servido para
motorizar la economía del país, como es la región Guayana y más concretamente
Ciudad Guayana, la cual ha sido el pos-estandarte y ejemplo a seguir por el
resto del país y la cual debemos preservar y cuidar para que siga ocupando ese
lugar especial en todos los corazones de los guayaneses, porque Guayana somos
todos.
*Presidente de:
Gente por Guayana
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