*Libardo Fernández Quintana /Sabado, 13 Agosto 2016
Los venezolanos, cada día que pasa, no logran salir del asombro por lo que acontece a su alrededor, sobre todo por las actuaciones de los máximos representantes de las instituciones que dicen representarlo, defenderlo y protegerlo, los que dejan mucho que decir y que pensar, pues son actuaciones que rayan en lo insólito y que los llevan a especular que este pueblo está constituido por ciudadanos tarados que no razonan, pensando que todo lo que se le diga es santa palabra, sobre todo si provienen de ellos, los oficialistas, los que la dicen y deben creérsela, de ahí su mayor error, pues el ciudadano común y corriente ya no le cree las mentiras que suelen tratar de hacerles ver como verdad, pues no hay mayor verdad que la que vive, padece y constata en las calles del sector donde vive.
Respecto a lo anterior es lo vivido
esta semana en relación a los pronunciamientos hechos por algunos
representantes del Poder Moral, lo que se puede considerar una inmoralidad y
falta de respeto para con el pueblo, sobre todo del ciudadano contralor, quien
no controla nada, ni siquiera los cargos que le han asignado a algunos de sus
familiares, cosa que va contra la ética y los buenos principios que debe tener
una persona que ostente tal cargo. Así mismo fue el magistral discurso de
Tibisay Lucena, quien se gastó 75 minutos de espacio televisivo para anunciar
un culebrón parecido al Derecho de nacer, donde quedó al
descubierto la violación al derecho que le asiste al pueblo de decidir,
mediante el voto, su destino democrático, tratando de hacerle ver ahora que
solo le asiste un inmenso deseo de proteger al pueblo, cuando en realidad a
quien están protegiendo es a Maduro y su entorno corrupto e inepto, quienes
tienen sus días contados y sobre todo a las tres comadronas del CNE, cuya
elección a dicho cargo no fue mediante el ejercicio de las funciones
legislativas de la AN de entonces, sino por medio de la voluntad de un TSJ, lo
que dejó mucho que decir.
Ahora bien, es insólito para el
pueblo entender como una institución tan prestigiosa, en su momento, como es el
Tribunal Supremo de Justicia, en los actuales momentos se haya visto en la
necesidad de recurrir a pasar por diferentes medios de comunicación propagandas
donde trata de resaltar su importancia en la implementación de la justicia y la
necesidad de ser respetada, cosa nunca acaecido en los anales de la historia
judicial de la vida del país y todo por el simple hecho de saber que carece del
piso legal en cuanto se refiere a la forma como fueron escogidos trece miembros
que integran las diferentes salas, cosa que lo avergüenza ante los ojos del
mundo y aún más por la forma como han procedido en contra de otra institución
tan respetable como es la Asamblea Nacional, quien sí representa la voluntad
del pueblo, cosa que ellos mediante artificios leguleyos tratan de ignorar y
pasar por alto, olvidando que en su seno se encuentran personajes que fungen
como magistrado y cuyo nombramientos está en entredicho, por haber violado toda
la normativa que debía cumplirse en llenar los requisitos de ley.
Algunos de estos magistrados hoy
pertenecen a la Sala Constitucional y en la misma han adoptado posiciones de
verdaderos defensores de la Constitución, cuando son ellos quienes las han
violado. Tales magistrados son Calixto Ortega, ficha del PSUV y altamente
comprometido con el gobierno para defenderlo de sus fechorías, quien en su
momento era diputado a la AN. El magistrado Luis Damini Bustillo, a quien no
podemos olvidar su odisea en un bar de Brasil firmando autógrafos, perdido de
la borrachera, en nombre de nuestra maltratada república bolivariana, digno
ejemplo de lo que no debe ser un magistrado. La flamante Lourdes Suárez
Anderson, hermana del fiscal Anderson vilmente asesinado y quien, una vez hecha
la denuncia contra algunos personeros del gobierno, se retractó de haberla
hecho, constituyendo esto un gran aval para optar por la magistratura
concedida, luego tenemos a Juan Luis Ibarra, quien posee más estudios de
postgrado que varios de sus colegas postulados. Sin embargo, sus valores y
principios de ética los antepuso al momento de ratificar la sentencia a
los jóvenes Raúl Emilio Baduel y Alexander Tirado, condenados a ocho años de
prisión por protestar en 2014, constituyendo esto un aval para que le
concedieran la magistratura y por último la flamante Yanina Karabin, cuyo
currículo para optar por la magistratura fue el haber facilitado numerosas
decisiones, entre ellas procurar beneficios procesales a detenidos en cárceles
larenses, como ficha clave del ex magistrado y ahora prófugo de la justicia,
Eladio Aponte. Estos y otro rosario de personajes de dudosa reputación integran
las demás salas que conforman el TSJ, tales como Vilma Fernández, Francisco
Velázquez Estévez, Maikel Moreno, famoso pistolero de puente Llaguno, Iván
Darío Bastardo y para cerrar con broche de oro, pero no olímpico, colocaron en
la Sala Electoral a Fanny Márquez, ficha clave de la hermandad Cabello Rondón y
Cristian Zerpa, quien como diputado tuvo el cinismo de levantar la mano para
votar su propia designación, lo que refleja todo el cuadro de vicios que
conllevó a la anterior AN, a designar tales joyas, por lo que lo hace ser un
tribunal espurio y por ende se deben considerar ilegal todas las decisiones que
han tomado en contra de las leyes emanadas de la legitima Asamblea Nacional,
quedando demostrado con esto el desprestigio institucional que gozan todos los
entes del gobierno, ante los ojos de propios y extraños.
Hoy más que nunca Ciudad Guayana
y Venezuela, lamentan enormemente haberse equivocado en la escogencia de todos
aquellos que han tenido la responsabilidad de dirigirla en estos 17 años, donde
ha quedado más que comprobado su grado de ineptitud e irresponsabilidad en el
manejo de los recursos que tuvo a bien asignarles, por lo que espera sepan
asumir la responsabilidad sobre los hechos acontecidos y paguen con cárcel todo
el daño que le han causado a sus hijos, quienes olvidaron que Venezuela y
Guayana somos todos.
Presidente de Gente por Guayana
A.C.

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