CUALQUIER PARECIDO
ES PURA COINCIDENCIA
*Libardo Fernández
Quintana/ Jueves 30 de Marzo de 2000
En un lugar de la
Mancha, el cual no preciso ni en el
tiempo ni en el espacio, un grupo de hombres y mujeres osados, con espíritu
aventurero, fundaron, en ese entonces, una gran aldea, la cual la constituían
10 comarcas. Su estructura organizativa de gobierno estaba constituida por una
Reina que la dirigía, la cual la supervisaban un grupo de consejeros, los
cuales tenían por función marcarles la directrices en todo aquello que tenía
que ver con el buen desenvolvimiento de la aldea. Existía también un ente
rector que regulaba y dirigía todo lo atinente a la parte industrial de la
aldea y lo relativo a la disposición de las tierras, regido por un Comendador
que dependía del Rey de la Mancha, al cual la Reina tenía que acudir cuando necesitaba solucionar
problemas a sus súbditos, ya que ésta no poseía ejidos. Un buen día a la Reina
se le ocurre, lógicamente que asesorada por sus tres consejeros de confianza,
acometer un plan de ordenamiento habitacional, para solucionar las múltiples
demandas de sus súbditos y es así como delega estas funciones en sus tres consejeros
de confianza, los cuales se
caracterizaban por lo siguiente: Uno de ellos por sonar el tambor, otro por ser
muy parco en el hablar y siempre hacía el preámbulo para que el tercero, el más
osado, versado e inteligente, estuviese siempre al frente de toda actividad. Los
tres consejeros acometieron de inmediato la labor encomendada por la Reina y
procedieron a ordenar a los súbditos en cada comarca, organizándolos por
grupos, los cuales tomaban un nombre que
los diferenciaban entre ellos. Estos grupos durante un determinado tiempo se
reunían individualmente, hasta que los tres consejeros decidieron hacer las
reuniones en el palacio de la aldea, donde solo asistían los representantes de
cada grupo que habían sido escogidos en forma democrática en cada grupo por sus
respectivos integrantes.
En estas reuniones
o asambleas, se deliberaban y aprobaban los puntos o pautas a realizar.
Posteriormente los tres consejeros idearon constituir, como en efecto lo
hicieron, en un acto masivo de grupo, los consejos de comarca y estos a su vez
conformarían el Consejo de Grupo, que los agruparía a todos y cuya finalidad
era la de organizar y dirigir todas las actividades de los grupos en una forma
bien planificada. Esta idea surgida de los tres consejeros, fue aprobada por
mayoría y de inmediato se procedió a darle vida y forma a esta idea, siendo
elegidos todos sus representantes, mediante asambleas de grupos en cada
comarca, lo malo de esto fue que los amigos de los tres consejeros no tuvieron
mayor representatividad y es aquí donde empieza el dolor de cabeza para los
consejeros que veían en cierta forma frustradas las intenciones que de por sí
se les veían y las cuales se avecinaban. Pasó el tiempo y las reuniones cada
día se convertían en un mar de promesas y chistes por parte del consejero
inteligente y prepotente, el cual era el que llevaba la batuta y se consideraba
el imprescindible para todo y no aceptaba intromisión para nada, solo aceptaba
todo aquello que lo beneficiaba y podía favorecerle en sus propósitos.
Posteriormente se
llevó a cabo una gran reunión donde participaron todos los grupos de la aldea,
por motivo de la visita del gran Rey de la Mancha y en esta se sortearon entre
los grupos unas barracas, para premiar el gran comportamiento de los grupos
durante este tiempo. Estas barracas fueron ganadas por un grupo, el cual tuvo
que esperar cuatro largos meses para que se las entregaran y esto gracias a la labor del Consejo de Grupo, el
cual mediante reunión celebrada con el Comendador, logró este objetivo, como
también el que se agilizara todo lo pertinente a la entrega de los documentos
en que se plasmara el derecho a la tierra, puesto que ya había transcurrido un
tiempo bastante grande y no se avizoraba solución alguna y cada grupo en su
comarca estaba intranquilo y preocupado por la tardanza en el logro de sus
objetivos y fue así como el Comendador se comprometió a darle solución a la
mayor brevedad posible y también emitió la orden para que le entregaran las
barracas al grupo ganador, puesto que hasta el momento nada de esto se había
hecho. Todos estos logros se obtuvieron a que el Consejo de Grupo emitió un
manifiesto público, donde resaltaba el incumplimiento e irresponsabilidad de
los entes involucrados y que habían adquirido el compromiso de solucionarles
dicho problema, lógicamente que este manifiesto fue el que descubrió el talón
de Aquiles del Consejero más inteligente de la partida, el cual se sintió
ofendido y herido de muerte por el encabezamiento de dicho manifiesto, el cual
había sido puesto por uno de los trabajadores de un gran enemigo personal de él
y esto lógicamente el no lo iba a permitir ni dejar pasar por alto, ya que no
se iba a dejar quitar la bandera y así perder la oportunidad de lograr sus
sueños, como era el de llegar a ocupar el puesto de la Reina.
Por lo tanto, en
la reunión siguiente manifestó todo su desacuerdo ante todos los presentes y
para hacer alarde de su poder y de sus convicciones democráticas no dio derecho
de palabra y solo él se dio el gusto de despotricar hasta más no poder, para
así abonar el terreno para sus propósitos, los cuales dejó entrever que no eran
otros, sino el de eliminar el Consejo de Grupo. Fue así como en el transcurso
de la semana preparó, conjuntamente con el Consejero parco en su hablar y con
el Consejero del tambor, una reunión con
cierto número (19) de representantes de Grupo, a los cuales aleccionó para
implementar la estrategia a utilizar en la próxima reunión de palacio y esta
posición fue descubierta por dos señoras que asistieron equivocadamente a la
reunión y fueron despedidas de la misma, con el pretexto de que ellas
pertenecían a otro bando, según palabras del Consejero parco en su hablar. Fue
así como en la reunión siguiente, el consejero más versado, inteligente y quien
aspiraba a ocupar el cargo de la Reina, procedió a dar rienda suelta a todos
sus ímpetus y desafueros contra el Consejo de Grupo y contra ciertos
representantes de Grupo por no estar, supuestamente él, de acuerdo con sus
ambiciones particulares y comenzó con sus arengas a mediatizar e intimidar a
los presentes, y aupar a sus seguidores, los cuales estaban estratégicamente
bien ubicados para aplaudir y hacer bulla en los diferentes costados para dar
la sensación de mayoría y así él, de un solo golpe dar por aprobado las
proposiciones que él mismo presentó y que fueron las siguientes: 1) Eliminación
de los Consejos de Comarcas y del Consejo de Grupo. 2) Prohibir a cualquier
miembro de un grupo, ya sea en forma personal o en representación de éste, a
dar declaraciones a ningún ente de la Aldea, so pena de ser expulsado.
Una vez aprobado
lo anterior, el Consejero inteligente se regocijaba de su hazaña y la gran
mayoría de los presentes se preguntaban: ¡Dios mío! ¿Es éste el que aspira
ocupar el cargo de la Reina?, si así se comporta en estos momentos, ¿Cómo será
cuando llegue a ocupar dicho cargo? ¿Seremos nosotros ciegos para no darnos
cuenta de la prepotencia y sed de poder que tiene este Consejero inteligente?
¿Se le puede permitir que siga usando los espacios y medios que le facilitaron
la Reina y la Aldea para sacar provecho personal?
Estos hechos narrados suelen suceder muy a menudo en la
cotidianidad de nuestra ciudad, donde las personas tratan de aprovecharse de la
necesidad del pueblo y mediante engaños y subterfugios lo van utilizando para
sus fines políticos. Su sed de poder los ciegan y tratan a toda costa de acabar
con quienes se opongan en su camino, siempre tienen doble discurso y sus fines
u objetivos son el poder.
Ciudad Guayana,
hoy más que nunca, necesita de hombre probos, de gran sensibilidad social y
verdaderamente identificados y comprometidos con la problemática que la aqueja,
para buscarle una mejor solución y darles a sus moradores el bienestar y la
felicidad que tanto se merece, porque Guayana somos todos.
*Presidente de:
ASOMAB
*Presidente de:
Gente por Guayana

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