UNA MANO AL ABUELO
*Libardo Fernández
Quintana/ Jueves 24 de Febrero de 2000
Indiscutiblemente
que llegar a ser anciano o, como ahora se le dice, llegar a la tercera edad, es
algo que a todos nos preocupa. Esta preocupación tiene su razón de ser, sobre
todo por el estado de indefensión en que se vive, bajo un sistema y bajo una
sociedad donde los valores se han invertidos, se han perdido y producto de esta
situación es que se han perdido los valores de la solidaridad, el amor y el
respeto por el prójimo.
En este país
existen leyes de protección al consumidor, leyes de protección al ambiente,
leyes de protección al menor y un sin números de leyes protectoras para todo,
pero no existe una ley que proteja al anciano. El Inager, institución creada
para velar por el anciano, no ha sabido cumplir su verdadero papel, hasta el
momento, y tan es así, que no ha creado dicha ley que le garantice a la gente
de la tercera edad un respaldo y una verdadera seguridad social, para que así
en esta forma el anciano deje de ser visto como una carga y un estorbo en su
entorno familiar y en el resto de la sociedad.
Por lo tanto, es
importante que todos nos aboquemos a luchar y presionar a los entes competentes
para la creación de la ley de protección al anciano, donde se le reconozcan sus
derechos y donde se valore, promueva y se respete su dignidad como personas que
todo lo dieron en aras del progreso de su región y del país.
En los actuales
momentos da mucha tristeza ver la forma como viven estas personas que por circunstancias
ajenas a su voluntad se encuentran recluidas en los albergues o geriátricos de
la ciudad y de la región.
Es incomprensible
que, mientras las autoridades de turno gastan grandes sumas de dinero en
publicidad, en burocracia, en alquiler de vehículos, etc. A estos seres se les
conmine a vivir en la indigencia y en el abandono, donde los administradores de
estos geriátricos tienen que hacer milagros para que estos seres sigan vivos y
muchas veces tienen que salir a pedir limosna para poder sostener el
funcionamiento de estos lugares.
Tengo conocimiento
que la Gobernación del Estado, cada año recorta más el presupuesto del geriátrico
Carlos Fragachan de ciudad Bolívar, que la Alcaldesa auxilia a cada viejito con
Bs.5.000 mensuales, los cuales no le alcanzan ni ara un resfriado.
Que las hermanas
de Calcuta, que regentan un pequeño asilo en San Félix, tienen que salir todos
los días a pedir limosna para su mantenimiento y dar apoyo a los pobres de la
comunidad, porque no cuentan con el respaldo oficial. Esto es inadmisible y
poco de creer que en un país joven y cuyo porcentaje de gente anciana es bajo,
ocurran estos hechos, por lo que nos preguntamos: ¿Entonces que le espera a esa
futura generación que dentro de poco tiempo engrosará a ese club?
Por todo esto es
que la Asociación Civil “Gente por Guayana” considera de vital importancia la
construcción del ancianato de Ciudad Guayana y la puesta en marcha de la
gerogranja del Km 12 vía El Pao, por lo que le volvemos a hacer un llamado al
Dr. Clemente Scotto, presidente de la CVG, para que nos responda, una vez más,
sobre el requerimiento de la carta de intención que le solicitamos
públicamente, con la finalidad de seguir trabajando en aras de la
cristalización y realización de dicho proyecto. Dr. Scotto esperamos por usted.
Y al presidente de Inager, para que nos responda sobre la suerte que ha de
correr las instalaciones de la gerogranja. La Asociación Civil Gente por
Guayana, está dispuesta a buscar los medios que se requieran, con el consenso
de la ciudadanía, para poner en marcha la gerogranja. Por lo tanto, señores del
Inager, requerimos de su respuesta.
Consciente de la
difícil situación por la que atraviesan los diferentes geriátricos de la
región, la Asociación Civil Gente por Guayana, tiene programado para el mes de
Marzo realizar una campaña para recabar fondos, los cuales se destinarán a
dotar de lo más indispensable a estos centros de albergue. Para tal efecto
estaremos los días 18, 19, 25 y 26 de Marzo en los principales supermercados de la ciudad, donde usted podrá
colaborar con lo que esté a su alcance, ya sea en especie o metálico.
Somos conscientes
del gran espíritu de solidaridad del pueblo de Guayana y por eso acudimos a él,
con el fín de brindarle a todos esos seres desvalidos un poco más de apoyo,
cariño y amor que tanto se lo merecen.
Esperamos que toda
Ciudad Guayana se aboque a extender su mano y su corazón para brindarles amor a
nuestros abuelos, porque Guayana somos todos.
*Presidente de: ASOMAB
*Presidente de: Gente por Guayana
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