PEQUEÑOS DETALLES.
*Libardo Fernández
Quintana/ Jueves 18 de Noviembre de 1.999.
Existen
compromisos de compromisos y considero que no hay compromiso más grande en la
vida, que el que uno asume ante un hijo; y éste artículo surge, precisamente
del pedimento de mis hijas Paola Tatiana y Sonia Katherine, quienes me
solicitaron escribir estas líneas en base a las experiencia sufrida en días
pasados, y la cual es muy común de sucedernos a cada uno de nosotros, pero que
nadie protesta, nadie denuncia y por lo tanto los abusos siguen sucediendo
constantemente.
En días pasados,
mis hijas entraron a u comercio con la finalidad de comprar algunos productos.
Una vez que los seleccionaron, se dirigieron a la caja para cancelarlos y esto
fue lo que les sucedió: Ciertos artículos, sobre todo los del ramo de
confitería, que tenían el precio sugerido, marcado y el dependiente quería
cobrárselos a un precio mayor, cosa que reclamaron y éste les increpó en el
sentido de que este era su precio y si querían llevarlos que lo llevaran, si no
que se lo dejaran, lo cual hicieron. Finalmente al cancelar la cuenta, correspondiente
a los otros rubros, como el dependiente no tenía sencillo, dicho señor quería,
a juro, darle la devuelta en caramelos y siempre quedando un remanente de ocho
bolívares a su favor, lo cual consideraron que era un abuso al que dicho señor
sometía a toda la clientela.
Este pequeño
detalle, que para muchos de nosotros parece insignificante, encierra en sí
mismo, una gran realidad sufrida por el pueblo venezolano en todos sus
estamentos. Esto suele suceder a diario en todo tipo de comercio, sobre todo en
supermercados, abastos, bodegas y otros, los cuales amasan grandes cantidades
de dinero provenientes del bolsillo de este pueblo trabajador, al cual
esquilman de la manera, que los comerciantes inescrupulosos lo desean y para
corroborar lo antes dicho, les voy a detallar lo siguiente: En días pasados,
unos amigos salieron de un curso en el Ince de Alta vista y se dirigieron a uno
de los negocios que se encuentran próximos a él y pidieron indistintamente los
siguientes productos: ¼ , ½ litro y un litro de jugo de naranja
respectivamente, lo que ingirieron gustosamente y cancelaron, surgiendo
posteriormente el siguiente raciocinio: Una vez que comprobaron la cantidad del
líquido ingerido y el precio que habían cancelado, observaron que habían sido
estafados y se preguntaban por quién, ya que el ¼ de jugo costaba Bs.230 y solo
contenía 200 cc, lo que implicaba un costo de 1.15 Bs/cc o sea que el litro le
salía costando 1.150 Bs. El que consumió el ½ litro pagó 350 Bs. Y éste solo contenía 400 cc, lo que implicaba
un costo de 0.875 Bs/cc, o sea que el litro le salía costando 875 Bs y el que
consumió el litro de naranja pagó 600 Bs, por tan solo 900 cc, que era lo que
contenía, lo que implicaba un costo real de 0,66 Bs/cc o sea que el litro le
salía costando 660 Bs. De acuerdo a lo
anterior, se deduce que existe un incremento proporcional de un 75% respecto al ¼ de litro y de un 32%
respecto a lo pagado por el ½ litro, lo que nos demuestra que no hay una justa
relación entre el precio y el contenido de los envases, de ahí que todos somos
engañados, día tras día, tanto por los industriales como por los distribuidores
y todo esto bajo la mirada complaciente y alcahueta de las autoridades
constituidas que no hacen nada ante el robo que cada día es sometido el pueblo
en general. Y esto no solo sucede en relación a estos productos, sino en los
demás productos que consumimos diariamente.
Lo anterior lo
podemos comprobar cuando compramos pasta dentrífica, que está llena de aire,
jabones, de tocador, que no tienen la consistencia y dureza y los que se
deshacen tan solo mirar el agua, pesos en los supermercados, que tienen una
bandeja que de hecho llevan un sobrepeso que va entre 50 y 100 gramos, lo cual
implica que al momento de pesar un producto, carne, pollo, verduras, quesos y
charcutería en general, éste lleva una merma, lo que implica un sobre costo en
relación al precio indicado.
En relación a lo
antes denunciado, es preciso que el gobierno nacional, a través del Indecu, y
sobre todo el gobierno local, tomen cartas en el asunto y les exijan a los
industriales y comerciantes en general
cumplan con lo establecido y decretado por el gobierno, para que así el pueblo
venezolano se sienta respetado y protegido,
sobre todo aquí en Ciudad Guayana, donde parece ser que no existe
autoridad alguna, donde día a día nos encontramos a merced e todo tipo de esquilmadores y
ladrones de cuello blanco. Guayana requiere recuperar su imagen, Guayana aspira
recibir el nuevo milenio bajo otras perspectivas llenas de paz, prosperidad y
mucha felicidad, porque Guayana somos todos.
*Presidente de:
ASOMAB
*Presidente de:
Gente por Guayana A.C.

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