PRIMER ANIVERSARIO
CLUB DE LA TERCERA EDAD *Libardo Fernández Quintana/ Jueves 15 de Julio de
1.999
En días pasados,
tuve la oportunidad de asistir, por invitación de la Diócesis de Ciudad
Guayana, más concretamente por la Hermana Blanca Velásquez, coordinadora del
evento, al primer aniversario del Club de la Tercera Edad, integrado o
representado por las comunidades de Bella Vista, Vista al Sol, El Roble, Brisas
del Sur y la UD-45.
Fue un encuentro
maravilloso, donde asistieron más de 150 personas mayores de 60 años, en
quienes reinaba ese espíritu de alegría, colaboración y espontaneidad por hacer
de aquel evento algo extraordinario.
En aquel lugar
pude apreciar a través de sus miradas, el verdadero significado de lo que es el
tiempo, allí pude comprender cuánta experiencia, cuánta sabiduría, cuánto amor
y comprensión se encerraban en sus corazones y que sólo ellos estaban en
disposición de dar a través de sus miradas perdidas cual ignota
lontananza.
Fue una fiesta
donde reinó la alegría y donde hubo música, mariachis y concursos, allí pudimos
observar como todavía perduran los deseos y las ganas por seguir viviendo, como
perduran las ganas y los sentimientos por sentirse joven a pesar del tiempo,
allí bailó todo el mundo, hasta Monseñor Ubaldo Santana, allí nadie escapó de
esa alegría contagiosa que ellos inspiraban.
En este evento,
sin embardo, no pude presenciar la representación de ningún ente oficial; es
decir, allí no estuvo presente ni la alcaldesa, ni el gobernador, ni ningún
representante de la CVG, a pesar de habérsele hecho llegar la invitación
acompañada con su respectivo proyecto. Y esto también tiene su razón de ser,
puesto que ya estos seres dieron todo lo que tenían que dar y considero que con
ellos a esta altura en vez de pedirle hay que darles y por consiguiente los
políticos donde ven que no pueden sacar provecho no acuden.
En este evento y
con la embriaguez de la alegría, noté que el tiempo volaba, las horas pasaban
rápido y que en su mirada solo podía entender el significado del mismo,
parecían decirme cuanto significa el tiempo para ellos en su momento, aunque
fuese fugaz porque la verdad sea dicha, ahora el tiempo, aunque es el mismo
pasa volando.
En mi época,
cuando estaba más joven, una fiesta duraba una eternidad, las vacaciones
escolares eran un siglo, un año parecía más largo que ahora y para aquellos
seres que tienen 65 y 80 años solo debe parecerle un par de meses.
A cuánto de
nosotros se nos hace difícil entender y comprender la situación de estos seres
queridos que, al igual que nosotros, se levantaron en un ayer muy temprano y su
vida transcurrió tan veloz que anocheció más rápido que nunca y que solo le
quedó en su mirada la expresión vaga y sincera de que el tiempo pasa volando.
En esta reunión
pude extraer cosas provechosas. Allí, ante ese espejo viviente de la vida, pude
comprender a través del intercambio de palabras cuanta experiencia, cuanto
amor, cuanta sabiduría se encerraba en sus corazones. ¿Toda esta sabiduría a
los cuantos años llega? ¿Llegará a los 50,60 o 70 años? ¿Estamos verdaderamente
preparados para hacerle frente a una realidad que forma parte de cada una de
nuestras vidas?
Hoy más que nunca
a través de esa gran experiencia vivida, he tomado una firme resolución de
trabajar y aunar esfuerzo con los demás miembros de la Asociación Civil “Gente
por Guayana” para llevar adelante el propósito de sacar avante el proyecto de
construcción del Ancianato de Ciudad Guayana, para lo cual hago una invitación a
todas las fuerzas vivas de Ciudad Guayana, para que se incorporen a esta lucha
y así brindarles un mejor bienestar a todos estos seres queridos que en su
momento lo dieron todo por su país y por su región.
Con la
construcción del Ancianato de Ciudad Guayana tratamos de brindarle a estas
personas de la tercera edad, un lugar donde puedan retomar ese rol que dejaron
de desempeñar, un lugar donde puedan sentirse útiles a la sociedad, un lugar
donde encuentren amor y comprensión que tanta falta les hace, un lugar donde
puedan desarrollar su destreza manual e impartir sus conocimientos en base a
sus experiencia vividas, un lugar donde puedan recrearse, en fin un lugar donde
tengan lo humanamente necesario para el disfrute de lo que les queda de vida.
Es importante
resaltar la gran labor que viene realizando la Diócesis de Ciudad Guayana por
medio de los clubes de la tercera edad, es una obra encomiable y digna de
imitar, por lo tanto reciban una gran felicitación en este su primer
aniversario y le reiteramos que siempre estaremos con ustedes porque Gente por
Guayana somos todos.

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