¿QUIÉN GARANTIZA LA SEGURIDAD?



¿QUIÉN GARANTIZA LA SEGURIDAD?
*Libardo Fernández Quintana/ Jueves 30 de Diciembre de 1.999.
En días pasado, en uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad, se llevó a cabo o se perpetró un atraco donde los autores intelectuales y materiales del mismo, utilizaron los métodos más sofisticados y los medios que la tecnología a tenido a bien poner en sus manos y lógicamente que con la anuencia de las autoridades, las cuales con su ausencia total contribuyen, indirectamente, a que estos hechos ocurran, porque la verdad sea dicha, en estos centros comerciales no se consigue un agente de la policía ni para remedio.
El modus operandi que utilizaron dichos atracadores y que debemos tener muy en cuenta los comerciantes, de acuerdo a versiones escuchadas en el sitio de los acontecimientos, fue de la siguiente manera:
Era un día viernes, fin de mes, a eso de las 6 y 30 pm, entra al local comercial, un hombre bien apuesto, bien vestido, portando un maletín ejecutivo y lentes oscuros y solicita la asesoría de una de las vendedoras, para seleccionar una mercancía, lo cual hace con toda la delicadeza del caso, escogiendo lo mejor y lo más costoso, dándose así el tiempo necesario para analizar los movimientos de todas las personas que estaban dentro de la tienda y la fluidez con que entraban y salían de la misma, al igual que el volumen de ventas, lo cual indagó en una forma muy perspicaz al decirle a la dependiente: ¿Oye pero ésta tienda es bastante cotizada, me imagino que hoy habrán vendido bastante? A lo cual la joven incauta respondió, sin darse cuenta: ¡Gracias a Dios que hoy ha sido un día bastante bueno, porque los demás ni pa´ contar! Así en esta forma el señor obtenía la información que necesitaba para sus propósitos y faltando 10 minutos para las 7 pm, solicitó su cuenta. De inmediato la joven se la suministró y éste ofreció pagarle con un cheque, haciéndole la salvedad de  que era de su empresa y el mismo no era conformable. La joven le informó que era imposible hacer la transacción, pues solo  recibía cheques conformables y más por la cuantía de la compra. Dicho señor le preguntó a qué hora cerraban y ella le respondió  que a las 7 y 30 pm, manifestándole éste que entonces le daba tiempo para ir al cajero peatonal del banco y sacar el dinero y que si llegaba cinco minutos después de haber cerrado, si podía entrar, y la joven, deseosa de realizar tremenda venta, le dijo que lo iba a esperar diez minutos después de haber cerrado, puesto que tenía que cuadrar caja y esto le quitaba un tiempo.
El tiempo transcurrido en cambiar dicho cheque, solo le sirvió, al presunto atracador, para estudiar las posibles rutas de escape, es decir, aquella que estuviese más expedita y dónde no hubiese ningún vigilante privado, porque los otros, o sea la policía, está por demás decirlo, brillan por su ausencia.
A eso de las 7 y 35 p.m, acudió el falso comprador a la tienda, una vez que el cartelito “cerrado2 había sido colocado y llego acompañado. La joven al verlo se alegró mucho y le manifestó que pensaba que ya no iba a volver y él le manifestó que: eso nunca, y  a propósito le solicitó que dejase entrar a su hijo, quien le acompañaba y quería regalarle algo, y la joven, presta, le complació dejando entrar al falso hijo, quien no era más que su compinche de faena.
Una vez dentro, le abrió el maletín, mostrándole que le habían dado puros billetes de 100 y de 500 y que si no era molestia, sería preferible contarlo dentro de la oficinita que estaba al  final de la tienda, cosa que accedió la administradora y una vez dentro de esta, se llevó tremenda sorpresa al sentirse encañonada por una 45 automática y escuchar lo que nunca pensó, esto es un atraco.
Lo que sucedió de ahí en adelante, fue fracción de segundos, fue despojada de todo el dinero producto de la venta del día y de toda la mercancía que previamente había seleccionado el falso cliente. Y de un momento a otro, toda la alegría se redujo a un lloriqueo y a un “no me mate por favor”. Así en esta forma todos los empleados, que eran tres, y la administradora, fueron encerrados  en el baño, bajo amenaza de que si abrían la puerta antes del tiempo estipulado, le meterían tres tiros a cada uno. Los atracadores se retiraron silenciosamente, dejándole en la puerta del baño un grabador con una cinta dónde amenazaban a estos, la cual duró diez minutos, tiempo suficiente para escapar del lugar sin despertar sospecha alguna.
Estos hechos suelen suceder comúnmente en los centros comerciales y en el resto de la ciudad, demostrando con esto que los comerciante y ciudadanía en general, están a merced del hampa y los comentarios que usted escucha y que son vox populi, es que mientras esto sucede, la policía en sus lujosas patrullas y motos, solo se les va protegiendo los negocios donde hacen remates de caballos y quioscos donde venden triples. Sería muy bueno, que el Licenciado Douglas Lago, quien aspira a optar por la Alcaldía de Caroní, le demuestre a la ciudadanía su ecuanimidad y su gran interés por garantizarle a ésta su integridad, tanto de su persona como de sus bienes, recuerden que hay que dar cumplimiento al artículo 55 de la nueva Constitución.
En relación a éste problema, me permito, humildemente, presentar alternativas que considero pueden contribuir a darle solución, si no total, al menos en gran parte, a la problemática de la inseguridad ciudadana.
Primero, tenemos que la policía estatal y Municipal cuenta con un gran número de patrullas y motos, pues sugiero que éstas sean distribuidas en partes iguales por parroquias, a las cuales se le asignarían un código radial de acceso. Es decir, si hay 80 patrulla y 80 motos, a cada parroquia le correspondería 10 patrullas y 10 motos, las cuales se encargarían de patrullar dichas parroquias las 24 horas del día.
Segundo, a cada taxista, legalmente registrado en su empresa, se le autoriza a portar un radio, con código de acceso a las patrullas de cada parroquia, los cuales al observar cualquier acto sospechoso, lo comunicarían de inmediato a la patrulla más cercana y así en esta forma se podrían controlar al auge  delictivo y estos podrían trabajar más seguros.
Tercero, todas las asociaciones de vecinos, estarían en la obligación de reportar los azotes de su  comunidad y cualquier acto ilícito que se cometa y así en esta forma buscar la forma de sanear nuestra sociedad.
Es hora que toda la comunidad de Ciudad Guayana se apreste a colaborar con las autoridades locales para hacer de Guayana la ciudad soñada y querida por todos. Porque Guayana somos todos.
  *Presidente de: ASOMAB
*Presidente de: Gente por Guayana A.C.



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